Se dice y se repite: "Táctica es el 90% del Ajedrez".
Durante el curso de una partida, un jugador repetidamente tiene que encontrar respuesta a dos preguntas: qué hacer y cómo hacerlo.
La respuesta a la primera pregunta esta dada por la Estrategia del ajedrez y a la segunda por la Táctica .
Es bien conocido que en la guerra, a la Estrategia se le asigna el papel principal y a la Táctica el secundario.
El QUE HACER se considera más difícil de establecer que el COMO HACER.
Pero sobre el tablero de ajedrez todo es diferente. A pesar de que aquí también la táctica esta subordinada a la estrategia, su papel es extremadamente importante.
Después de todo, en el tablero de ajedrez, excepto cuando un peón es coronado, no existen reservas, y esto significa que no puede haber adiciones a las fuerzas existentes, las cuales son muy limitadas. De aquí que no es sorprendente que incluso el mínimo error táctico (pasar por alto una amenaza rival, una distracción, o un "blunder" -que es la palabra muy usada en ajedrez para denominar un error muy grueso u obvio-, puede conducir a la derrota. Y por el contrario, una operación táctica exitosa puede decidir inmediatamente el resultado de una partida.
La gran mayoría de las partidas se decide por la táctica.
Durante el juego, especialmente en una partida complicada, en las posiciones inciertas, uno tiene que estar extremadamente atento. De otra manera, sorpresas incómodas estarán esperando a cada paso.
Recuerde el lector que, no importa lo exitoso que sea su plan estratégico, un error táctico puede arruinarlo totalmente. No sin razón se ha dicho que para ganar una partida puede requerirse de cuarenta o más jugadas, pero para perderla basta hacer una mala jugada.
Por lo tanto, la frase del gran maestro Richard Teichmann, que tanto se dice y se repite, "¡El ajedrez es 90 por ciento táctica!", es absolutamente cierta.
_______________