PABLO MORPHY

(1837 – 1888)

 

Paul Morphy (1837-1884) fue un jugador de ajedrez norteamericano considerado el mejor del mundo entre 1858 y su retirada de los tableros en 1863.

 

Paul Morphy nació el 22 de junio de 1837 y falleció el 10 de julio de 1884 en Nueva Orleans. Tenía antecedentes españoles a pesar de su apellido irlandés. A finales del siglo XVIII su abuelo emigró desde Madrid a Charleston (Carolina del Sur) y poco después la familia se trasladaría a Nueva Orleans. Paul se graduó en 1854, y después permaneció un año más en el centro para profundizar en Matemáticas y Derecho. Optó por realizar la Carrera de Derecho en la Universidad de Luisiana, donde se encontraba cuando falleció su padre. Comenzó a jugar al ajedrez en su infancia, con la familia. Paul hasta el momento nunca había disputado torneos, solamente partidas informales durante treinta años en igualdad de condiciones y con buenos resultados frente a Steinitz, Chigorin, Zukertort, Mackenzie y otros reputados maestros.

 

Finalmente, a la edad de 20 años es aceptado en el Colegio de Abogados, lo que sin duda influye en una cierta liberación de riendas de su padre y le permite inscribirse en el torneo de 1857 en Nueva Orleans. Las partidas jugadas en este torneo le permitieron el salto a la fama. Morphy retaba a partidas  dejando ventajas a los rivales (peón y salida, caballo o torre), todas ellas las ganaba, demostrando la gran fuerza que tenía.

 

Como se necesitaban 21 años para empezar los estudios, Morphy se encuentra con un año libre y decide jugar en el primer Congreso Americano de Ajedrez. Allí derrota a todos sus rivales entre los que se encontraban el mejor jugador nacional hasta el momento, Charles Stanley, y el maestro alemán Louis Paulsen. Aunque esto supone ser el campeón de ajedrez de Estados Unidos, Morphy no le da demasiada importancia y además no acepta los premios en metálico, ya que él nunca quiso ser considerado como jugador profesional de ajedrez. Los aficionados americanos estaban extasiados ante los resultados de su ídolo, tanto era así que la Asociación Americana de Ajedrez decidió retar a cualquier jugador europeo de renombre para que se desplazase a Nueva York con el fin de disputar un duelo dotado con apuestas de 2000 a 5000 dólares por bando. Este jugador europeo podía ser el británico Howard Staunton, pero ese duelo nunca se realizó.

 

En 1858 es invitado al Torneo Internacional de Birmingham, y como todavía no tenía la edad para entrar en la Universidad, decide empezar su aventura europea. En vez de jugar el torneo, se dedica a derrotar a todos los maestros ingleses en una serie de matches excepto a Howard Staunton, que rehúye el encuentro con él. Después de meses de intentos y cansado de las excusas de Staunton para evitar el duelo, Morphy viaja a París y derrota a Lowenthal y a Harrwitz en el Café de la Regence. A pesar de estar enfermo y muy debilitado, juega un match con Adolf Anderssen y le derrota por +7 -2 =2. Aunque Anderssen llevaba años sin jugar reconoce que Morphy es un jugador más fuerte y que le había superado justamente. El año siguiente, Morphy juega varias exhibiciones de simultaneas a la ciega en Inglaterra y Francia, derrotando a 8 contrincantes a la vez. Ya es considerado por todos como el campeón del mundo. Su superioridad sobre el resto de jugadores es tal, que suele jugar dándoles ventaja de material. Incluso jugó unas simultáneas contra 5 maestros (Jules Arnous de Riviere, Samuel Boden, Thomas Barnes, Lowenthal, y Henry Bird) ganando dos partidas, empatando otras dos y perdiendo una.

A finales de 1859 vuelve a Estados Unidos y reta a cualquier jugador del mundo a un match dándole ventaja de peón y salida. Como nadie responde a su reto, deja definitivamente el ajedrez. Por desgracia, la carrera de leyes de Morphy es interrumpida por la guerra civil americana en 1861. Se opone a la secesión, por lo que no luchó junto al ejército del sur. Viajó a Cuba y a París en 1863, volviendo a Nueva Orleans al año siguiente. Posiblemente su posición contra la guerra, le perjudica y no consigue rehacer su carrera como hombre de leyes. Sus intentos de abrir un despacho de abogados, son infructuosos, ya que todo el mundo quiere hablar con él de ajedrez, no de problemas legales, hasta tal punto que llega a odiar el juego. Morphy consideraba el ajedrez como una actividad amateur, no merecedora de ser considerada una ocupación seria. Esta mentalidad era típica de la época, y no fue hasta muchos años después que apareciera el ajedrez profesional.

 

Disputó menos de 75 partidas serias, pero se conservan más de 300; en la mayoría cede ventajas a sus rivales para compensar la gran diferencia de fuerza.

 

Entre los duelos que disputó estos son los más importantes: Löwenthal (a los 13 años, una victoria y un empate); Paulsen (+5 -1 =2 en la Final del Torneo de Nueva York de 1857); Löwenthal (+9 -3 =3, en 1858); Harrwitz (+5 -2 =1, en 1858); Anderssen (+7 -2 =2, en 1858); Mongredien (+7=1, 1859); y Thomson (le dio un caballo de ventaja, +5 -3 =1, en 1859).

 

Aunque nunca pudo cumplir su deseo de enfrentarse a Staunton, incluso los más fervientes seguidores del británico admiten que Morphy era claramente favorito. Se le considera el mejor del mundo de su época.

En 1867 su estado mental empieza a ser alarmante y pasa 18 meses en París. Sus últimos años fueron trágicos, hundido en la depresión, la paranoia y manías persecutorias. El 10 de julio de 1884, muere por un accidente cerebrovascular, tomando un baño en su casa, a la edad de 47 años.

 

Relata una serie de consejos que bien pueden elevarse a la categoría de leyes o normas para el bien jugar. He aquí algunos de ellos:


1) "Los Peones son el alma del ajedrez (Un principio de F.A.D. Philidor). De su buena o mala disposición depende la ganancia o la pérdida de la partida."

 

2) "Cuando se tengan dos Peones unidos en línea deben dejarse así, sin avanzar ninguno hasta que el adversario proponga el cambio de uno de ellos, lo que debe evitarse, avanzando el peón atacado."

 

3) "Debe ser regla general, unir y llevar los peones al centro."

 

4) "Un peón doblado, cuando está ligado con otros, no es una desventaja, si se acerca al centro."

 

5) "Cuanto más avanzados estén los Peones, más expuestos están a ser capturados."

 

6) "En general, no conviene apresurarse a efectuar un ataque de Peones hasta que no estén todos bien sostenidos por ellos mismos o por figuras; de lo contrario, estos ataques están llamados al fracaso."

 

7) "Siempre es ventajoso atacar un peón aislado, aunque no sea más que para distraer las piezas enemigas."