MIJAIL MOISEIEVICH
BOTVINNIK
(Kuokkala,
1911 - Moscú, 1995)
Ajedrecista soviético. Tanto por sus grandes éxitos
ante el tablero como por su aportación a la teoría, reglamentación y difusión del
ajedrez, está considerado uno de los más importantes jugadores del siglo XX.
Campeón del Mundo de
Aprendió
a jugar a los doce años. Sus progresos fueron rápidos, pues ya en 1925 derrotó,
en unas simultáneas que dio en Leningrado, al entonces Campeón del Mundo, José
Raúl Capablanca, que predijo un brillante futuro para el joven jugador. En 1927
consiguió el título de maestro soviético de ajedrez. Durante estos años trabajó
muy duro en el perfeccionamiento de su juego, estudió con ahínco todas las
fases del juego y comentó por escrito numerosas partidas, tanto suyas como de
otros jugadores.
En
1931 ganó por primera vez el campeonato soviético. Dos años después consiguió
su primer éxito contra un jugador extranjero al empatar un encuentro de doce
partidas con el jugador checoslovaco (soviético tras la guerra) Salo Flohr, que era uno de los ocho mejores ajedrecistas de
aquella época. En 1934 derrotó en otro match al holandés Max Euwe, que un año
después sería Campeón del Mundo.
Todos
estos éxitos en los más importantes torneos internacionales hicieron de él uno
de los candidatos al título mundial. Así, en 1935 gana, empatado con Flohr, el importantísimo torneo de Moscú, por delante de
Lasker (que, a sus sesenta y siete años quedó tercero, sin perder partida, a
sólo medio punto de los vencedores), Capablanca, Spielmann
y otros grandes de aquella época; en 1936 quedó segundo, tras Capablanca, en el
torneo de Moscú; ese mismo año gana, ex aequo
con Capablanca, pero sin perder ninguna partida, el gran torneo de Nottingham,
por delante de todos los grandes de aquella época. En 1938 fue tercero en el
torneo A.V.R.O., a medio punto del vencedor, Paul Keres.
En
1943 fue reclutado para cortar árboles, a pesar de que trabajaba como ingeniero
electricista, pero tras una carta que dirigió a Molotov, en la que protestaba
porque aquello le impedía escribir los comentarios de las partidas del
Campeonato Soviético Absoluto de 1941, se le permitió seguir trabajando como
ingeniero, sólo durante tres o cuatro días a la semana, para que pudiera
estudiar ajedrez. Aun teniendo el frente de batalla a escasos kilómetros de su
casa, continuó estudiando con una tranquilidad estoica.
Al
término de la guerra pactó la celebración de un encuentro por el título mundial
con Alekhine, pero la muerte de éste en 1946 impidió su celebración. En 1946
ganó el torneo de Groningen y, al año siguiente, el
de Moscú. En 1948, se disputó un nuevo torneo para dilucidar quién habría de
ocupar el trono que había dejado vacante Alekhine, torneo que ganó Botvinnik con gran facilidad, tras lo cual se proclamó
Campeón del Mundo.
Tras conseguir el título, abandonó momentáneamente la
actividad ante el tablero para doctorarse en Ingeniería electrónica, materia en
la que llegó a ser un gran experto. Durante la década de los años cincuenta
disputó pocos torneos, pues prefirió dedicarse a los encuentros por el título
mundial, que retuvo, con grandes problemas, en 1951 ante David Bronstein (empate a doce), y en 1954 ante Vasili Smyslov, con otro empate. En 1957 lo perdió ante este mismo
jugador. Pero un año después lo recuperó en el encuentro de revancha. En 1960,
vuelve a perderlo, esta vez ante Mijail Tahl, para
recuperarlo al año siguiente ante el mismo adversario. En 1963, Tigran Petrosian le arrebató el
título, esta vez de forma definitiva.
Tras
la pérdida del título, participó, con éxito, en diversos torneos. En 1970, tras
un mediocre resultado en el torneo de Leiden, abandonó la práctica del ajedrez.
En los años siguientes se dedicó a diseñar programas electrónicos de ajedrez, y
a la enseñanza del noble juego, en la que demostró un talento prodigioso: de su
escuela han salido los mejores jugadores de los últimos veinticinco años: Karpov, Kasparov, Ivantchuk, Shirov y, ya en sus
últimos tiempos, Kramnik.
Botvinnik
decía que para alcanzar un gran nivel de juego había que trabajar muy duro,
aprender a analizar, anotar partidas, criticar los errores propios, estudiar la
historia del ajedrez, el desarrollo de la teoría de las aperturas y de los
finales. Fue el primer gran jugador que tuvo
Fue un
profundo conocedor de la teoría de las aperturas, que le debe importantes
innovaciones, por ejemplo, en
Su
punto más débil eran las posiciones con muchas complicaciones tácticas, en las
que era imposible calcular con precisión todas las posibilidades. Naturalmente,
llevar a un jugador con una gran preparación teórica y mucho talento a tales posiciones
era prácticamente imposible. Además, muy pocos eran los que podían superarle en
ese tipo de juego, excepción hecha de Bronstein y Tahl. Quizás su prudencia ante el tablero se debiese a la
difícil época que le tocó vivir, en la que había que andar con pies de plomo
para no caer en desgracia ante el régimen. Es creencia general que Botvinnik fue el jugador favorito del régimen soviético,
pero es lo cierto que no se afilió al Partido Comunista hasta 1940.