Robert
James Fischer, más conocido como Bobby
Fischer fue un gran maestro de ajedrez,
campeón mundial entre 1972 y 1975. Obtuvo el título máximo del ajedrez mundial
al vencer al soviético Borís Spaski en el denominado «match del siglo».
De origen estadounidense, poseía la nacionalidad islandesa y se consideraba
refugiado político, perseguido por traición en su país natal.
Aunque proverbialmente se le reconoce como niño
prodigio, Bobby Fischer no fue estrictamente tal, como José Raúl Capablanca, Sammy
Reshevsky o Arturo Pomar. Su desarrollo al principio
fue más bien lento. Hasta los trece años comenzó a despuntar como un jugador de
capacidad superior; antes de esa edad, al menos a simple vista, no se
apreciaban en sus resultados y su juego signos de genialidad. Es exacta la
aseveración del árbitro internacional español Pablo Morán en el sentido de que
"Como niño prodigio no fue muy brillante; en cambio, como adolescente
prodigio no ha tenido parangón en la historia del ajedrez".
Fue hijo de la
enfermera suiza Regina Wender y del físico de origen
alemán Hans-Gerhardt Fischer, aunque existe cierta
controversia respecto de si este último fue el verdadero padre biológico de
Bobby, pues Regina y Hans-Gerhardt no vivían juntos
desde 1939. En cualquier caso, la pareja obtuvo el divorcio hasta 1945, cuando
Fischer tenía dos años, quedando con su hermana Joan al cuidado de su madre. En
1949, la familia se trasladó a Nueva York, a un pequeño departamento en Brooklyn.
Fischer aprendió a jugar ajedrez por sí mismo, a partir de las instrucciones
que venían en un estuche con diversos juegos que le regaló su hermana. En enero
de 1951, gracias a un anuncio en el periódico, Fischer participó en una sesión
de simultáneas con el maestro Max Pavey; esa fue su
primera aparición pública como ajedrecista, y aunque perdió, le sirvió de
estimulo para seguir estudiando. El presidente del Brooklyn Chess Club, Carmine Nigro, fue su mentor de
ajedrez, quien le enseñó los fundamentos de la estrategia y lo introdujo en el
mundo del ajedrez de competición.
En 1955 ingresó
al Manhattan Chess Club y participó por primera vez en el Campeonato Junior de
Estados Unidos, finalizando en décimo lugar. Un año después, en Filadelfia,
conquistaría el título juvenil, ganando ocho partidas, empatando una y
perdiendo otra. Poco después de esta victoria, Fischer abandonó
Sobre su partida
con D. Byrne, conocida por algunos como la "partida del siglo", el
doctor Max Euwe, campeón del mundo entre 1935 y 1937, comentó: "que un
renombrado Maestro se confíe demasiado ante un jugador joven en pleno progreso,
y sufra por ello una seria derrota, no tiene en sí nada de particular, y en la
historia del ajedrez se registran bastantes ejemplos. Mas
lo que no sucede todos los días es que un escolar de trece años supere francamente
en la combinación a uno de los mejores jugadores de América. Las combinaciones
de Fischer no son particularmente profundas, mas tampoco evidentes".
Su carrera coincide con el encumbramiento de la
escuela soviética que, subvencionada gubernamentalmente como propaganda
política, dominó el ajedrez de
Disputó nueve
veces el Torneo Rosenwald de Nueva York, en el que se
dirimía el campeonato de Estados Unidos. En su primera participación sólo pudo
ganar un par de partidas, aunque una de ellas, su victoria ante Donald Byrne,
lo proyectó a la fama internacional pues se publicó en revistas especializadas
prácticamente de todo el mundo. En dicho juego Fischer ligó varias
combinaciones brillantes que lo condujeron a dar mate a su rival, aún más
sorprendentes si se toma en cuenta que apenas contaba con trece años de edad.
En sus restantes ocho apariciones obtuvo el título nacional con al menos un
punto de ventaja sobre el segundo lugar. En la edición de 1963, además, logró
la proeza de coronarse campeón triunfando en todas las partidas, una hazaña
jamás repetida, pues participaban en el certamen leyendas del ajedrez
occidental como Samuel Reshevsky, Larry Evans, Pal Benko y Robert Byrne.
Robert Fischer
acudió a cuatro Olimpiadas de ajedrez con el equipo de Estados Unidos. En todas
ellas consiguió resultados sobresalientes, incluyendo dos medallas de plata y
una de bronce defendiendo el primer tablero de su país. Sus enfrentamientos
contra el equipo soviético, cuyo primer tablero generalmente ocupaba el campeón
del mundo, produjeron partidas extraordinarias que recogen las antologías. En
Leipzig, en 1960, empató espectacularmente con Mijaíl Tal; al término del
juego, Fischer le dijo con sorna al campeón: "no juega usted mal", a
lo que Tal respondió: "es la primera vez que usted lo reconoce, y si me
hubiera ganado afirmaría que jugué como un genio".
En Varna, dos
años después, se encontraría con el legendario Mijaíl Botvinnik al que dominó durante
toda la partida, aunque éste salvaría el empate gracias al análisis de sus
compañeros de equipo en el aplazamiento, alcanzando un final de tablas teóricas
en desventaja material. En
El campeonato del
mundo, aun con su enorme talento y dedicación al juego, habría de esperar
algunos años. En 1959, en Yugoslavia, terminó en un discreto sexto lugar,
empatado en puntos con el local Svetozar Gligorić.
En 1962, triunfó en el Interzonal de Estocolomo, con
dos puntos de ventaja sobre Geller y Petrosián, quien se coronaría campeón del mundo un año
después. En el Torneo de Candidatos de Curazao, sin embargo, Fischer terminaría
sorprendentemente en un lejano cuarto lugar, detrás de Petrosián,
Keres y Geller, y denunciaría en un artículo de
revista que los soviéticos jugaban en equipo, asistiéndose, y haciendo tablas
fáciles entre ellos para repartirse los puntos y no cansarse, a efecto de
asegurar que ningún jugador occidental ganara el torneo. Las acusaciones de
Fischer desde luego no pudieron probarse, pero poco después
Fischer se retiró
temporalmente del ajedrez profesional algunos meses entre 1964 y 1965, dedicado
a dar exhibiciones, y no participó en el ciclo de candidatos que culminó con la
partida entre Tigran Petrosián
y Borís Spaski en 1966, ni acudió a
Bobby Fischer
ganó todos los torneos en los que participó desde el mes de diciembre de 1962
hasta el Campeonato del Mundo de 1972, con sólo dos excepciones: el Torneo
Memorial Capablanca de 1965, que jugó por teletipo desde Nueva York, en el que
quedó empatado en segundo lugar con Borislav Ivkov y
Efim Geller, medio punto por detrás del ganador Smyslov; y
Una de las
características que distinguían a Fischer del resto de sus adversarios era la
velocidad de su juego. En muy contadas ocasiones se veía en apuros de tiempo,
pues casi siempre jugaba de manera sistemática y veloz. No es de extrañar
entonces que se convirtiera en uno de los mejores jugadores de ajedrez
relámpago o "blitz". En 1970 se disputó en Herceg Novi el torneo de partidas
rápidas más importante, hasta ese momento, de la historia. Fischer triunfó al
lograr diecinueve de los veintidós puntos posibles sobre rivales muy fuertes,
como los ex campeones mundiales Tal, Petrosián y Smysolv, y antiguos aspirantes como David Bronstein y el multicitado Reshevsky.
Sólo Robert Fischer y Mijaíl Tal fueron capaces de reproducir de memoria, una
vez terminada la competencia, las partidas que habían jugado.
Ese mismo año se
llevó a cabo en Belgrado el match entre
En 1972,
finalmente, alcanzaría la partida por el Campeonato del Mundo. Obtuvo el primer
lugar en el Torneo Interzonal de Palma de Mallorca, en el que ganó quince de
las veinticuatro partidas que disputó, algo verdaderamente inusual tomando en
consideración el nivel del torneo. Posteriormente, en el apogeo de su fuerza, arrollarìa en el ciclo de Candidatos a los grandes maestros
Mark Taimánov y Bent Larsen, dejando a ambos en cero
en sus respectivos enfrentamientos. Es difícil explicar lo excepcional de estos
resultados. En el ajedrez de alto nivel el empate es un resultado natural, pues
lo normal es que a los contendientes les cueste trabajo romper el equilibrio.
Habría que remontarse a 1876, una época de ajedrez aún rudimentario,
concretamente a la partida entre Steinitz y Blackburne
para hallar un resultado similar.
En la final de
Candidatos, Fischer derrotaría en Buenos Aires al ex campeón mundial Tigrán Petrosián
A partir de 1970,
El encuentro por
el campeonato del mundo de 1972 fue singular por diversas razones, aunque
algunas de ellas nada tenían que ver con el ajedrez. Reikiavik fue el
enfrentamiento de dos mitos de invencibilidad. El
primero era el propio Fischer, que nunca había ocultado su fobia deportiva
hacia los grandes maestros soviéticos. Sus excentricidades, exigencias y
reacciones eventualmente infantiles, para bien o para mal lograron interesar al
gran público de ordinario ajeno a las incidencias del ajedrez profesional. Lo
excepcional del norteamericano, sin embargo, eran sus resultados. Su rating elo era 125 puntos superior al de Spaski. Si no se
hubiera tratado del número uno y dos del ranking mundial, la estadística
indicaría solamente el enfrentamiento de dos ajedrecistas de diferente
categoría.
Tal era la
distancia que Fischer mantenía con relación a sus contemporáneos. El retador,
en efecto, parecía invencible. No obstante, enfrentaba a un rival temible, otro
auténtico mito de invulnerabilidad. Ese rival no era exactamente Spasski, un espléndido jugador al que Fischer no había
podido vencer antes de la partida, sino la poderosa estructura de ajedrez de
El ajedrez, en
definitiva, era una cosa muy seria en
Fischer perdió
las dos primeras partidas, la segunda por no presentarse. Parecía que Spaski
retendría el título para el ajedrez soviético; pero Bobby venció en la tercera.
La cuarta partida fue tablas y desde la quinta, se impuso rotundamente el gran
maestro estadounidense. Después de un tenso desarrollo, Fischer venció a su rival
tras 21 partidas (Spassky abandonó la partida
decisiva mientras su contrincante dormía en el hotel) y se coronó campeón
mundial el 31 de agosto de 1972 con un total de 7 partidas ganadas, 3 perdidas
y 11 tablas. Ha sido el primer estadounidense en conquistar el título.
Desafortunadamente,
en la práctica, este momento culminante también marcó el fin de su carrera.
Desde entonces, no volvió a jugar ninguna partida oficial durante su reinado y,
cuando en 1975 tuvo que defender el título frente al aspirante Anatoli Kárpov, planteó exigencias inaceptables para
Desde entonces y
hasta 1992, no volvió a jugar en público y llevó una vida retirada y
excéntrica.
Falleció el
jueves 18 de enero de