El lector estudioso tiene en sus manos un libro que reune un muy antiguo material didáctico que viene circulando por décadas en los ambientes del ajedrez argentino, pero que ahora, por vez primera, se presenta en formato digital, el más útil en la actualidad, para el aprendizaje personal y grupal.
Se ha querido reunir aquí las "52 Clases" que en el año 1941, en el seno de la Asociación Cristiana de Jóvenes de la ciudad de Buenos Aires desarrollara el maestro Rafael Bensadon, y cuyos apuntes conservara diligentemente, y publicara en 1942, uno de sus discípulos, Ernesto M. Carranza.
A ese material se ha agregado 3 Conferencias, que vienen a complementar (para una audiencia algo superior) las últimas de las mencionadas clases.
Esperamos que este material sirva sobre todo a los entrenadores y monitores de ajedrez, brindando un subsidio que, lejos de perder vigencia por su antigüedad, conserva la riqueza de valores perennes. Por lo demás, si algún matiz o aspecto de las explicaciones (y sobre todo del tratamiento de las aperturas) pueda ser "modernizado", confiamos que el lector lo hará fácilmente por su cuenta.
El lector estudioso puede desarrollar la lectura de este libro paso a paso, clase a clase, o bien teniendo en cuenta el nivel de la audiencia a la que iban dirigidas las clases y conferencias, en este caso:
Las facultades didácticas no son patrimonio de cualquiera. En la Universidad, por ejemplo, muchos profesores hay que son cumbres en su especialidad y sin embargo no transmiten a sus alumnos los relevantes conocimientos que poseen. Otros en cambio, especializados en la enseñanza, sin llegar a brillar tan alto en la materia, saben encarar sus clases de tal manera que hasta el más obtuso de los asistentes comprende a la perfección el tema desarrollado. Ese don precioso de "llegar" al auditorio no se aprende con el correr de los años; es "algo" que forma parte de la personalidad del profesor.
En nuestro medio, es posible que existan maestros de mayor fuerza ajedrecística que el Dr. Rafael Bensadon, pero dudo que exista uno solo capaz de enseñar como únicamente él sabe hacerlo. Las clases que dictara en la Asociación Cristiana de Jóvenes de Buenos Aires son una prueba irrefutable de esta afirmación. Los aficionados de dicha institución formaban un conglomerado que sólo a fuerza de entusiasmo competía medianamente con otros Clubs especializados en el difícil juego. Al año de comenzar los cursos los progresos fueron evidentes: la Asociación se comportaba de igual a igual con las más fuertes representaciones de cuarta categoría y el éxito de las lecciones culminó al obtener uno de sus alumnos el Campeonato Nacional de Cuarta Categoría del año. Me refiero a Federico del Diestro, que se impuso en la competición de manera holgada e inobjetable, dando muestras inequívocas de los excelentes conocimientos teóricos inculcados por el Dr. Bensadon.
Estos apuntes, que tomé como alumno entusiasta, no tenían otro objeto que retener en mis cuadernos las teorías y comentarios expuestos en cada clase. Son ellos el compendio de mis modestos conocimientos ajedrecísticos. Sólo a instancias de los amigos que los leyeron, accedí a publicarlos en forma de libro. Reconozco que carezco de la más elemental autoridad para editar libros sobre una materia tan compleja y pido disculpas por los errores que pudiera contener, su mal redacción y su falla de coordinación. Repito que no abrigaba la idea de su publicación cuando encaré la anotación del curso.
El Dr. Rafael Bensadon, con su habitual desinterés y amabilidad, ha realizado la trabajosa tarea de corregir los originales, pero es justo dejar constancia que lo hizo
respetando la forma y redacción que yo les di, en carácter absolutamente honorario, por lo cual queda aclarado que ni es responsable de ninguna acción que origine este volumen como así tampoco de las susceptibilidades que pudieran herir las opiniones sobre tal o cual maestro, expresados durante el desarrollo de las clases, y que he recogido sin saber si reproducía exactamente la idea cabal del profesor.
Sin embargo, creo haber captado las explicaciones y comentarios expuestos. Así por lo menos lo entienden las personas que leyeron los originales. Al darlos a conocer, contribuyo modestamente a engrosar la bibliografía ajedrecística con una publicación no muy novedosa pero de indudables efectos prácticos, dado que si ellos sirvieron para el adelanto del suscripto y de sus compañeros de clase, servirán también para todos los aficionados que sabiendo los rudimentos del juego deseen compenetrarse de las teorías y conceptos que forman el pedestal del juego ciencia. Su conocimiento significa el paso del noviciado a la Cuarta Categoría, con firmes bases como para aspirar a mayor encumbramiento.
No he querido alterar el orden en que fueron dictadas las clases. Por ello, los lectores notarán posiblemente altibajos en lo que a dificultad de los temas se refiere. Para aclarar, voy a decirles que las sesiones estaban dedicadas a dos sectores de aficionados: las de los Lunes eran para "Novicios" y las de los Sábados para los llamados "Adelantados". Sin embargo, aconsejo la lectura de ellas sin saltear su orden, puesto que en algunas clases se hace referencia a comentarios en sesiones anteriores, aunque éstas sean para jugadores de distintas fuerzas; y porque el Dr. Bensadon, con sabio criterio de maestro, fue escalonando obstáculos de manera racional, a tal punto que quien siga el orden establecido llegará a comprender sin ningún esfuerzo los temas desarrollados en las últimas clases, en tanto que quien se obstine a pasar de lado lo que cree que es muy fácil, tropezará luego con teorías que, se dan por sabidas, sin haber oído hablar de ellas.
No tema el lector cansarse; el profesor ameniza sus lecciones con chistes, modismos, dichos criollos y expresiones típicas de nuestro ambiente. Convengamos que el ajedrez es bastante pesado para estudiarlo con seriedad de ceño fruncido y se me perdonará que haya recogido todas esas bromas en mis apuntes. No creo que ello vaya en detrimento de la técnica, y en cambio, sirve para aligerar la aridez del tema.
El sistema didáctico del Dr. Bensadon se basa en preceptos distintos a los practicados hasta ahora en la mayoría de los libros publicados. En lugar de marear al alumno con una serie interminable de variantes para cada posición, de las cuales nada retendrá, nuestro profesor prefiere dictar reglas fáciles de recordar, impartir consejos prácticos, señalar teorías, recalcar conceptos. En otras palabras: da la idea medular que no sólo sirve para la posición que se está viendo, sino para cualquier otra similar. Con todo esto el alumno forma su bagaje de conocimientos y sabe a qué atenerse cuando se le planteen casos análogos, sin necesidad de "acertar" de memoria con la jugada que debe ejecutar, porque conoce el plan al que tiene que ajustar su juego. Dicho con más prontitud: sabe lo que debe hacer.
No obstante, en algunas situaciones es imprescindible dar las variantes principales; no tanto para demostrar que todo está previsto, sino para que el lector sepa que la partida ha sino analizada a fondo. Es por eso que me adhiero al consejo de Nimzovich: conviene seguir el desarrollo con dos tableros; en uno se llevará el control de la partida viva y en el otro se harán las variantes. De esta suerte el alumno aprovechará el máximo de las explicaciones.
Cada afirmación del profesor esta demostrada con un ejemplo. En ese sentido es notable el altruismo y desinterés del Dr. Rafael Bensadon, en contraposición con el egoísmo al que se aferra la mayoría de los maestros, que temen revelar los "secretos" de su juego. Ellos piensan que no deben divulgar una verdad que les costó largo tiempo de estudio, sino que cada cual se las ingenie -si le permite su inteligencia-, para encontrarla por sus propios medios. El Dr. Bensadon con toda honestidad, entendiendo magníficamente sus deberes de profesor, no tiene inconveniente en poner al alcance de sus alumnos el resultado de profundos análisis. Enseña y difunde desde el más insignificante de los conceptos hasta la más moderna y audaz de las teorías, fruto de largas horas de amorosa contracción al difícil juego. Este desinterés sólo es dable observar en quien tiene verdadera vocación por la enseñanza. Conocedor como pocos de las teorías ajedrecísticas, pronto escaló posiciones hasta colocarse en los primeros puestos del ranking argentino y ser honrado con la designación de "Maestro". Sus ocupaciones profesionales no le permiten participar activamente en los grandes torneos que insumen mucho tiempo, pero ello no le priva de mantenerse al día con los adelantos técnicos que nos llegan del extranjero y realizar estudios profundos y silenciosos en sus ratos libres. Sus periódicas conferencias en el Club de Ajedrez Jaque Mate gozan de general beneplácito,
Quiero pues en este libro dejar expresa constancia del agradecimiento de los aficionados de la Asociación Cristiana de Jóvenes de Buenos Aires al Dr. R. Bensadon, a la vez que se lo dedico como alumno modesto que sabe valorar el esfuerzo generoso del profesor.
Ernesto M. Carranza
Cuando se pronunciaron estas modestas charlas de ajedrez, no se pensaba publicarlas en forma de libro. Fue sólo la iniciativa de mi amigo y dilecto alumno Ernesto M. Carranza, que se tomó el inmenso trabajo de tomar los apuntes completos de las mismas y hoy ha conseguido ver coronado su esfuerzo en este volumen que edita en colaboración con la Editorial Grabo, que siendo la más difundida de Sudamerica, le asegura al libro una amplia y perfecta distribución en el mundo ajedrecístico de habla española.
Vayan para el Sr. Carranza mis felicitaciones y si el complaciente lector encuentra en estas páginas algo que sea de su agrado e interés, quede a él reconocido por la voluntad y el empeño puestos en la tarea.
Buenos Aires, 28 de Marzo de 1942.
Rafael Bensadon