Ilia Kan
1. PRÓLOGO
El presente libro está dedicado a los problemas de la estrategia y la táctica en el medio juego. Tiene un título atrayente: Leyes fundamentales del ajedrez, y este título remarca la importancia de las cuestiones que se plantearán a lo largo de estas páginas.
En la fase principal de la lucha ajedrecista -el denominado medio juego-, existen y actúan unas leyes peculiares que los ajedrecistas deben conocer.
Los jugadores que trabajan sistemáticamente en la superación de sus conocimientos, estudian las diferentes aperturas y la teoría del final de partida, pero omiten en su preparación el medio juego, donde la variedad de continuaciones posibles plantea ante los ajedrecistas poco experimentados, tareas difíciles para su elección justa. La solución de estos problemas se facilitará considerablemente después de conocer, aunque sólo sea mínimamente, la teoría acumulada en este dominio.
Después de realizar el desarrollo de las piezas se presenta en el tablero una posición que debe valorarse justa y objetivamente. Para ello se deben tener en cuenta factores tan importantes como son, por ejemplo, la situación en el centro, la existencia de debilidades (en las casillas o en los peones), el dominio de columnas abiertas, el grado de actividad de las piezas y su vinculación. Una vez valorada la posición determinamos la estrategia, es decir, la dirección general de la lucha, el plan en su conjunto. El plan puede consistir, por ejemplo, el la preparación de la ofensiva en el centro, el ataque a la posición del rey, la presión sobre un peón débil. Para llevar a cabo los distintos estabones del plan, los ajedrecistas tienen un arma: la táctica.
El gran papel de la táctica consiste en ser la parte auxiliar de la estrategia. La táctica se basa en posibilidades concretas, cuya realización coadyuva al cumplimiento del plan general. En las páginas que siguen serán examinados diferentes tipos (temas) de operaciones tácticas, tanto las que llevan a cabo las ideas estratégicas como aquellas que poseen un carácter independiente, que no están relacionadas con el plan previamente abordado y que surgen inesperadamente en la posición.
Para una profunda investigación de los temas aquí esbozados precisaríamos de varios volúmenes. En este pequeño manual sólo hemos empleado aquellos materiales que nos han parecido más importantes, pero si el ajedrecista lo estudia con atención, no cabe duda que habrá de elevar su nivel deportivo y creador. Al menos ésa ha sido nuestra intención al escribirlo.
8. EPÍLOGO
El autor recuerda a los lectores que los ejemplos expuestos y estudiados en este libro se ofrecen como uno de los primeros pasos para dominar los problemas de la táctica y la estrategia en el ajedrez.
Los ejemplos examinados en el primer capítulo, hablan sobre la importancia del juego pensado y planificado, sobre la importancia de una justa valoración de la posición, es decir, sobre los fundamentos de la estrategia ajedrecista. A los ajedrecistas con poca experiencia se les exige no poco tiempo y trabajo para llegar a comprender por completo las ideas de los campeones del mundo, de los grandes maestros y maestros. Pero si como resultado del estudio de los materiales de esta obra sus lectores se esforzasen por seguir un determinado objetivo en cada partida que jueguen; si valoran, en la medida de sus fuerzas, la situación en el tablero y trazan un plan de acción, su trabajo no habrá sido vano. Los materiales de los otros capítulos hablan sobre la coordinación de la estrategia y la táctica, sobre la variedad de las ideas tácticas, ejemplos, motivos; el tercer capítulo, según ya se ha manifestado en la introducción, es fundamentalmente un pequeño compendio de problemas ¡con soluciones!) sobre táctica.
Sería, claro está, un gran error después de haber conocido los ejemplos de soluciones tácticas considerarse por completo preparado en un dominio tan difícil, como es la táctica en su conjunto.
Pero si los materiales aducidos interesan a los lectores y sirven de estímulo para el ulterior estudio del arte ajedrecista, el autor considera que está justificado su trabajo.