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EL REY EN EL CENTRO

 

Prof. Mario Valverde López

 

Ya en algunas ocasiones hemos hablado de táctica como un elemento fundamental en la conducción de una partida; y es que entre más se conozcan los elementos tácticos, mejores resultados se pueden obtener.


Tomen en consideración lo siguiente: En la posición inicial de la partida, si no se movieran peones, las únicas piezas que podrían jugarse serían los caballos.


Tanto la dama, como las torres y los alfiles quedarían inmóviles. Quiere decir que para que las piezas puedan entrar en actividad, los movimientos de los peones son un mal necesario. Decimos mal; porque todo movimiento de un peón deja casillas débiles y abre vías para la infiltración de piezas enemigas.


Ahora bien, son los peones centrales los primeros que con más frecuencia se mueven en las primeras jugadas y eso no es por pura rutina, sino que la razón está en que quien domine el centro se hallará en mejores condiciones para desarrollar la partida y de ahí que con las primeras jugadas se trate de ocupar con los peones las casillas centrales.


Pero al mover los peones centrales, el Rey empieza a estar menos protegido y susceptible de ataques contrarios. Es por eso que el enroque tiene por objeto primordial guarecer al Rey detrás de sus peones y además con él, automáticamente entra al juego la torre que antes de enroque se hallaba inactiva.


No nos cansaremos de repetir que cuanto antes se enroque mejor. La mayoría de las partidas cortas o miniaturas tienen su origen en este defecto: el Rey en el centro. Estas miniaturas se ven no solamente en partidas de aficionados de mediana fuerza, sino también entre Grandes Maestros que en su afán de realizar finezas tácticas olvidan esta elemental premisa: primero el enroque.


En las siguientes partidas veremos como el Rey se convierte en el personaje principal de fuertes batallas tácticas y algunas veces muere pero en otras logra sobrevivir después de un tormentoso viaje por el centro del tablero.


Steinitz dijo en un momento que el Rey es una poderosa pieza, igual si se expone en el medio juego o en la apertura como que se debe defender solo en el final por sí mismo.


Muchos jugadores, si no todos, no opinan igual que Steinitz, sino que están convencidos que la exposición del Rey siempre conduce a un desastre, principalmente; esto no es ningún secreto y alguna literatura está llena de implacable persecución a muerte contra el Rey.


Veamos algunos ejemplos con partidas:


Ejemplo nº 1 Kurz - Treybal

Ejemplo nº 2 Vybornov - Zaitzev

Ejemplo nº 3 Zirnak - Matas


Por lo general la travesía del rey siempre está expuesta a peligros tácticos. En esta situación hay que jugar con precisión, pues después de un mal movimiento, el final es decisivo para sobrevivir o morir. Cuando se  defiende una posición difícil, la esperanza de que el rey sobreviva depende de alguna mala jugada del rival.


Ejemplo nº 4 Thal - Suetin

Ejemplo nº 5 Van de Loo - Hesseling

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